¿Quién de
nosotros no ha llevado serenata alguna vez?. Movidos por la ilusión de un par
de ojos transparentes, por una boca roja que se desea besar. La
noche como cómplice confiable y discreta, y una botella de tequila para
llenarnos de valor.
Música para el corazón acompañada por El Trio
Bohemios.
La ocasión es lo de menos. Lo que importa es
invocar al ángel del amor, aquel que a veces se viste de suspiro y a veces de
celos y de rabia, y derramarlo en el oído de la mujer soñada.